Los private equity en India apuntalan la innovación, la manufactura y hasta el cine de Bollywood

by Moris Beracha

India da muestra de registrar un crecimiento económico mayor y más sustentable que el resto de los países que conforman el llamado BRICS

Moris Beracha.- Muchos de los que me conocen saben de mi pasión de un país como la India, su gente, su cultura, arte o su comida. Ni hablar de su aporte espiritual, pero dejemos eso para otro artículo dentro de lo que hemos llamado mis causas, y entremos más en detalle en cómo los private equity dinamizan aún más los emprendimientos o start up, de esta gigantesca nación continente, donde la iniciativa y el ingenio está en las calles.

En un artículo anterior les hablaba algo de India, también de Argentina o España con el llamado “nuevo unicornio”, pero ahora quiero puntualizar más en los datos recientes que tenemos sobre el caso indio después que se dio a conocer el informe sobre los private equity en ese país, realizado por la firma Bain & Company, una consultora con su sede principal en Boston y oficinas en varias ciudades el mundo, entre ellas dos de las grandes ciudades de esa nación asiática: Delhi y Mumbai.

Veamos datos macroeconómicos: India da muestra de registrar un crecimiento económico mayor y más sustentable que el resto de los países que conforman el llamado BRICS, al que pertenecen Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. El grupo en promedio tuvo un crecimiento de 4,5% en 2016 frente a 7,6% que mostró la economía india, según indica el reporte de Bain & Co.

Hay dos programas que justamente agilizan ese crecimiento y al mismo tiempo fortalecen los emprendimiento, que recurren a los private equity como fuente de financiamiento: uno es el “Make in India” (Hecho en India), dirigido a fortalecer la producción y el consumo por lo local principalmente en la política de compras gubernamentales; y el otro es Start Up India, que impulsa el Departamento o ministerio de Comercio e Industria.

La gente de Bain & Co cataloga a los private equity como fondos de inversión alternativos –los abrevia como los AIF por sus siglas en inglés- y los llama así porque no son los instrumentos tradicionales que ofrece la banca, no se refiere a títulos de renta fija como la emisión de bonos, ni tampoco la oferta de acciones propio de empresas de capital abierto.

“Los AIFs han crecido en el mercado indio, con la ayuda de regulaciones gubernamentales y exenciones fiscales, de allí que la cantidad registrada se haya más que duplicado en los últimos dos años al situarse en aproximadamente 270 a fines de 2016”, indica el resumen del reporte. “Han contribuido de manera significativa a elevar los mecanismo de fund raising (recaudación de fondos) en el mercado indio, contribuyendo en 2016 con 41% de los capitales percibidos frente a 11% en 2014”, agrega.

Se señalan cifras en rupias (la moneda de la India) equivalentes a 16.800 millones de dólares, principalmente para emprendimientos o start up vinculados con el sector tecnológico, que se lleva 20% de los aportes captados por estos fondos y eso llama la atención porque apuntala la innovación y la educación.

¿Por qué ocurre esto? ¿Es que acaso los indios son más orientados a lo tecnológico que el resto del mundo? A simple vista podríamos decir que sí porque impresiona montarse en una moto o caminar por cualquier ciudad en India y ver el predominio de la tecnología, pero eso no es gratuito, parte de políticas públicas, que por cierto se han intensificado durante la gestión del primer ministro Narendra Modi.

En propio portal de Startup India se señala la prioridad que pone el gobierno de ese país a los emprendimientos: deben estar dirigidos a la innovación o implicar una mejora en el servicio o en los procesos de fabricación, deben tener un potencial de generación de empleos productivos y no deben tener más de 7 años de creados, aunque para los casos de biotecnología se les otorga hasta 10 años.

De allí que También hay aportes de los private equity al sector asegurador, bancario, industria manufacturera, y no podía quedar fuera la pujante industria cinematográfica de India, principalmente la que se hace en los estudios de Mumbai, conocida en occidente como Bollywood, palabra que combina el antiguo nombre esta ciudad (Bombay) con la denominación de Hollywood.

La prensa financiera en Mumbai nos reporta como  bellísimas actrices como Bipasha Basu o Shilpa Shetty, el reconocido actor Salman Khan, o el compositor AR Rahman, ganador del Oscar por Slumdog Millionaire, han invertido o promovido private equity cuyos aportes se han utilizado para financiar la producción de películas en las que participan.

Sin lugar a dudas que la India es un ejemplo de cómo los private equity democratizan el capital, son una herramienta poderosa para los emprendimientos, generan empleo y sin lugar a dudas ayudan a reducir la pobreza.

 

 

 

Dejar un comentario

Enter Captcha Here : *

Reload Image

Suscríbete a nuestro newsletter

Subscribe to our newsletter